El sabor del tomate: no todo es genética

El sabor del tomate: no todo es genética
20 febrero 2017 Roberto Ortega
In Blog ecológico
El sabor del tomates se distingue desde la más tierna infancia. Foto: guiainfantil.com

El sabor del tomate. En tiempos de posverdad sigue habiendo una auténtica verdad que resiste inasequible al desaliento: los tomates de huerto, los ecológicos saben… maravillosamente. Ni punto de comparación con los del súper. Ni Donald Trump podría tergiversar esta evidencia.

Ya que este post va firmado, me van a permitir una confidencia. Hay pocos placeres mayores que ir a una huerta, coger un tomate de la mata y comérselo allí mismo. A pie de mata. Yo lo he hecho en varias ocasiones en nuestro centro de producción en Fuentepinilla (Soria).

Imaginen. Día calurosillo. Llegas a la huerta. Te vas hacia la parcela de las tomateras. Arrancas uno. Le das un mordisco. Así, sin sal, ni nada. A pelo. De-li-ci-o-so. Si vosotros plantáis o habéis plantado sus tomates en la terraza seguro que han caído en esa sublime tentación.

El sabor del tomate, tema socorrido de conversación

El sabor del tomate rojo ecológico en planta es  inconfundible. Foto de vidaenlatierra.com

El sabor del tomate rojo ecológico en planta es inconfundible. Foto de vidaenlatierra.com

El sabor del tomate es un tema de debate en casa y bares. Y un asunto en el que ha intervenido la ciencia. Un grupo de científicos entre los que hay del CSIC español ha analizado 398 variedades de tomate. En el análisis ha encontrado que las variedades modernas contienen menos cantidad de 13 compuestos volátiles que están implicados en el sabor.

Además, según se publicaba en esta noticia de El País, han identificado marcadores genéticos que afectan a esos compuestos relacionados con el sabor.

Con toda esta información, los productores podrán cruzar las variedades modernas y tradicionales. De esta manera se obtendrá tomates sabrosos (como los de antes). Aunque con las ventajas (resistencia a enfermedades, duradibilidad e incluso buena forma y color) de los que se venden ahora.

No todo es genética: menos mal

Pero, y esto es importante: “No todo es la genética. También hay ciertas prácticas agrícolas que van en contra del sabor: si se abona mucho o se riega mucho, el tomate crece pero pierde sabor; si se limita la producción, el sabor es intenso… Hay muchos factores que afectan a la calidad”.

Es decir, los tomates de Fuentepinilla seguirán siendo mejores que muchísimos otros. Pero en nuestro centro de producción de Soria no tenemos invernaderos y el clima de la provincia hace que no vayamos a tener tomate nuestro hasta este próximo verano.

El que ahora vendemos en nuestra tienda es de Andalucía. Eso sí, con el mismo sabor riquiiiiísimo que los que ya os he dicho que me comía directamente de la mata.

Y tú, ¿cuál es el mejor tomate que has probado? ¿Qué recuerdos te trae? ¿Te animas a contarlo?

 

 

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